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 Ok, lo acepto. Uno siempre vuelve sobre las mismas cosas. Una vez que se definen nuestros intereses, los míos en este caso, los temas que captan nuestra atención se tornan recurrentes, vuelven a nosotros.
Por un lado, retomo el tema de las baladas de bandas que no hacen baladas.
Por otro, regreso a un tópico que siempre está conmigo: la memoria y, por extensión, el olvido.
Sin razón aparente, esta canción me pone en contacto con el placer de reflexionar sobre el recuerdo.
Eso que llamamos memoria no es otra cosa que nuestra capacidad de construir un relato de una situación que, aunque la hayamos vivido, será distinta, será otra, será presente cada vez que la contemos o nos la contemos.
¿Por qué no pensar que cada día somos "nuevos", otros, sin historia y sin más futuro que el lapso que existe entre el despertar y el volver a dormir? ¿Por qué no abrazar la idea de que si no hay historia no hay tiempo y si no hay tiempo no hay finitud? ¿Por qué no pensar que esa pequeña ausencia que es el sueño nos deja nuevamente en estado de tabula rasa sobre la cual inscribir, cada día, una biografía inédita? ¿Por qué no creer que es la sucesiva repetición de esa vida inventada la que crea nuestra realidad presente?
Nací el 14 de diciembre, fui al colegio Bernasconi, viví en Hurlingham hasta los 21 años, me gusta la mermelada de naranjas. Todas estas afirmaciones sólo tienen incidencia en mí si las recuerdo, si las traigo al ahora con mi relato. Si me entrego a ellas. Si las hago mías. O si dejo que me atrapen para siempre en el territorio de la certidumbre. Ese territorio que aniquila toda posibilidad de seguir creciendo.



I don't wanna miss a thing, Aerosmith

Por cuestiones de principios, aunque pasé mi infancia en una localidad del Conurbano bonaerense en la cual abundaban las escuelas inglesas, mis padres decidieron que la mejor opción para mi educación era la escuela pública (la "escuela del Estado") y que el estudio de otros idiomas era una cuestión sin importancia. De todos modos, no pudieron frenar mi ambición "panlingüística" y, apenas comenzado el secundario, yo ya había logrado tener clases particulares de inglés y de francés. 
Poseída por un entusiasmo incontenible, me calzaba los enormes auriculares qeu es usaban en esa época para escuchar mis canciones preferidas y saltaba de alegría al darme cuenta de que las palabras sueltas iban transformándose en frases y las frases en estrofas hasta que un día, por fin, pude cantar mi primera canción completa: Please, Mr.Postman.



Please, Mr.Postman, Carpenters

Creo que no hay canción que no hable de amor. Pero para mí, algunas son especiales. The way you look tonight es una de ellas. Y no sin motivo. Alguna vez tuve una relación con alguien que decía que había nacido en la época equivocada porque su alma y su espíritu coincidían con los de la década de esta canción. Era un hombre de otro tiempo que vivía con mucha tristeza su permanente desacople con el tiempo actual. Era capaz de un romanticismo inusual. Y, por supuesto, bailaba muy bien, sobre todo los ritmos que nos transportan de inmediato a los salones en los que, en la década del 40, se bailaba swing. Tal vez lo que nos separó fue comprender que ese salto cronológico sólo podía ensancharse. El se quedó ahí, añorando un tiempo que nunca conoció. Yo seguí adelante, caminando hacia el futuro.



The way you look tonight, Rod Stewart

A la mayoría de las personas, sobre todo a las del género femenino, le gustan las canciones de amor. Dicen cosas simples que sólo tienen significado entre dos personas pero que nos atañen a todos. Yo prefiero las que celebran el amor a las que hablan de amores perdidos o frustrados. Y, curiosamente, las últimas son mucho más numerosas que las primeras.
Además, me fascinan las baladas –de amor, obvio– de bandas cuyo repertorio no es precisamente de baladas; Aerosmith, por ejemplo. 
Abajo, una de mis baladas-de-amor-feliz-de-banda-no-baladista preferida. Si uno no los ve, puede imaginarse jóvenes cantantes melódicos comme il faut ensayando armonías con las voces y la guitarra acústica. Pero, claro, el video –de excelente calidad– muestra otra cosa.


Extreme, More than words

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