Get back, The Beatles
Sultans of swing, Dire Straits
¡Ah, me olvidaba!... D. se quedó con P.
Nos sentábamos en ronda y charlábamos un rato pero enseguida alguien sacaba la guitarra y empezaba la otra ronda, la de canciones. El repertorio era siempre el mismo pero nos parecía que lo reeditábamos cada vez que nos juntábamos a cantar. Casi todos lo hacíamos bastante mal y sólo algunos, los que conservaban un poco el pudor por sus escasas aptitudes musicales, se quedaban escuchando en silencio.
Eran tiempos de facultades cerradas o infiltradas por los servicios de seguridad. Cantar ya era desafiar al "proceso". Cantar las canciones que nosotros cantábamos era mucho más que eso; era tomar posición, era rebelarse, era reivindicar la libertad, era denunciar lo que todos callaban: la tortura y la muerte.
La mayoría de nosotros militaba en la jotapé y sabíamos de otros cantos menos esperanzados, de las tardes en que subrepticiamente nos metíamos en las villas y de las ausencias que día a día se multiplicaban. Frente al miedo y a la clandestinidad, nos dábamos valor con mates o con vino tinto. Nuestros eternos compañeros eran los volantes mimeografiados que hacíamos circular con discreción.
Creíamos que la paz era posible. Creíamos que éramos pequeños héroes luchando contra un gran poder. Creíamos que podíamos cambiar el mundo. Creíamos que venceríamos.
We shall overcome. Joan Baez
Nos separamos en silencio porque eran tiempos de silencio. Y todo quedó detenido ahí. Como una fiesta al aire libre que tuvo que ser suspendida por lluvia. Yo huí al anonimato de la ciudad grande. La mayoría se quedó en el pueblo y aunque los separaban apenas unas cuadras, nunca se sentaron ni siquiera a tomar un café. Muchos años después volvimos a encontrarnos. Parecía que retomábamos un vínculo congelado en el tiempo y que había llegado el momento de concretar esa celebración inconclusa.
Todo era alegría. Todo fue alegría por un breve lapso. Un intervalo glorioso en el que descubrimos que la vida nos había castigado y recompensado por igual; en el que nos reímos de nosotros mismos; en el que rescatamos aquellas cosas que quedaban de los que habíamos sido treinta años atrás. Y fuimos, por un rato, todos para uno y uno para todos.
All for love. Bryan Adams, Sting, Rod Stewart.
Tema musical de la película "El hombre de la máscara de hierro".
